sábado, 20 de agosto de 2011

Caos de Vanidad


Supe brillar, casi sin luz
En la oscuridad

Quise enfrentar, miedos de un
Triste pasar

Supe callar, mi mente se ahogó
En su frialdad

Y al despertar, de un día sin Sol
Pude escapar.

Una despedida,
La tregua y el perdón,
que no asumía

Un ardor añejo
Mientras mi cuerpo se moría

Y al despertar, de un día sin Sol
Pude escapar.
Con mi soledad


Corro hacia el mar
Junto a mi pasar

Suelo disfrutar
Mi eterna soledad

Y al despertar, de un día sin Sol
Pude escapar.
De mi soledad

Otra vez más
Mi  caos de vanidad
Otra vez más
Mi caos de vanidad

Donde más, donde más
Otra vez más
Mi caos de vanidad

Kilimanjaro

11/06/1963

1er Verso:
Quiero ver, tal vez
De cerca a tu Dios
Quizás él me dé
Ansiada redención

Sin lloros ni ruegos
Ansío partir
No existe el fuego
la llama está en mí

1er Estribillo:
Quémame, buscame
Un insomnio de fe
Quémame, llevame
Soy ciego al ver

Cúrame al arder
De rodillas caer
Búscame un renacer
Un santo a mis pies

2do Verso:
Recorre mi piel
De las manos a mis pies

Tich Quang Duc
Dolor y desespero
Los desconozco
Mi corazón late aún
En flor de loto

Me toca ir
Pertenezco aquí


3er Estribillo:
Quémate, buscate
Un insomnio de fe
Quémate, llevate
Un ciego al ver

Cúrate al arder
De rodillas caer
Búscate un renacer
Un santo a tus pies

En mi camino

La suerte ya no fue
Un partido de los dos
El cielo derrumbó el  living del adiós
La fina línea de tus besos y tu ira

Podías elegir tu opción
“Eras libre de escoger”
Y el tiempo me clavó
Agujas en mi ser
Respiro y puedo ver
Que el mundo sigue en pie
1er Estribillo:
No quiero remover
Cimientos del ayer
Cenizas fuimos, sé
Suéltame, suéltame

2do verso:
El camino ya no fue
Un destino de los dos
Quizás se me escapó 
un grito sin razón
Y el barco se hundió
Presagios de dolor
Una espina del montón

Las rosas hoy están
Muy lejos del Edén
Respiro y puedo ver
Que el mundo sigue en pie

2do Estribillo:
No quiero remover
Cimientos del ayer
Cenizas somos, sé
Suéltame, suéltame

3er mini verso
Podías elegir tu opción
“Eras libre de escoger”
Y el tiempo me clavó
Agujas en mi ser
Respiro y puedo ver
Que el mundo sigue en pie

3er Estribillo (LARGO):
No quiero remover
Cimientos del ayer
Cenizas somos, sé
Suéltame, suéltame

No sé si puedes ver
Tu vida arena es
Mentiras creas, sé
Suéltame, suéltame

Montes


Dibujo en tu espalda
Una lágrima escaldada
Llueven negras pinceladas
Sobre tu rostro escarlata

En algún lugar estás luchando
Es justo decir y parece
Que tu mente te está equivocando
Pero tu luz no se desvanece

¿Algunas veces sientes,
que no puedes confiar en ti nunca más?

En esta soledad
Solo quiero dormir pero sin descansar
Maldita levedad
Sin puertas ni llaves me pierdo al pensar

Nadando en un peligroso cisma
Intentas aferrarte a una piedra
Solo abrazate a ti misma
Y verás que el río no te lleva

Sobre tu almohada te veo llorando
Es justo decir sin saberte
Que tu mente te está equivocando
Pero tu encanto sigue latente

¿Algunas veces sientes,
que no puedes confiar en ti nunca más?
No te aflijas,
Otros no sienten amor por nadie jamás

En esta soledad
Solo quiero dormir pero sin descansar
Maldita levedad
Sin puertas ni llaves me pierdo al pensar

Maldito examen


Los alumnos trabajan ‘para la nota’: Todos los profesores del mundo saben que cuando proponen una actividad, la primera pregunta de sus alumnos será “¿Es con nota?”. Y si el profesor responde “No”, los alumnos juzgarán inútil desplegar esfuerzos y energías en la actividad. Como cualquier agente, el alumno, durante su período escolar, invierte energía solo en lo que le asegura beneficios rápidos y concretos. Por eso, el examen es un juego del gato y el ratón, un enfrentamiento de estrategias y contraestrategias”

FUENTE: Perrenoud, Philippe. “La evaluación de los alumnos”


El tema de la evaluación tradicional es algo que nos atraviesa (y nos atravesará) a lo largo de la vida: sea en la escuela, sea en un curso, sea en la Universidad. Pareciera ser el único modelo de evaluación pero hay muchos otros. Por ejemplo, otros métodos como la autoevaluación. Se llega a un acuerdo entre el profesor y los alumnos acerca de los temas o preguntas a evaluar, el alumno se compromete a autoevaluarse y argumentando por qué se pone tal o cual nota, para que vea lo “subjetivo” (es decir, que a la hora de ponerse una nota intervienen emociones, sensaciones del momento, etcétera) de colocar una nota.

En esos métodos de evaluación, la responsabilidad de la nota no cae solo en el profesor, sino que se le da poder de decisión al alumno, para que reflexione sobre su propio aprendizaje. Ojo, esto también tiene sus complicaciones: amigos míos usan ese método y suele pasar que el alumno tiene una carga tan pesada sobre su autoestima que termina desaprobándose a sí mismo y encontrándose “errores” por todos lados, aunque el profesor establezca que el alumno está aprobado.

En un examen se conjugan las presiones del docente sobre el alumno, de los padres sobre el alumno, del alumno sobre sí mismo, de su comparación con sus compañeros, etcétera. Es la lógica del “palo o la zanahoria”, un juego de sanciones y recompensas  que incita a los agentes de un campo a desempeñarse “normalmente”.

Por su parte, el “machete" es una estrategia común y que creo encierra una contradicción: se la castiga, pero es la misma dinámica escolar la que te lleva a utilizar esa estrategia. Es una consecuencia del modo en que se plantea el examen en la escuela. 

La evaluación tradicional pone al alumno en una relación perversa: es el resultado el que cuenta, y todo medio para llegar al resultado óptimo (la nota más alta), es viable. Por eso, través de los años que uno transita por la escuela aprende que lo importante es dar con la respuesta CORRECTA y dejar contento al profesor. Entonces, el machete, en tanto no sea descubierto, funciona de maravillas a la hora de aprobar.