Una persona ebria es como una paloma mensajera: siempre vuelve al lugar de donde partió. Aunque no sepa cómo.
Estando en una fiesta aburridísima en Almagro (a 2 horas de viaje de donde vivo), de repente me encontré solo; mi compañero de gira se había ido antes porque se sentía mal y no me acordaba de eso. Así que siendo alrededor de las 5am del sábado, con 3 litros de birra encima, medio faso y el efecto para nada agradable de los antibióticos para la angina me dispuse a emprender el largo regreso a casa.
Salgo del lugar y no entiendo demasiado donde estoy parado. Hago memoria: Av. Corrientes estaba hacia la derecha, por lo tanto Guardia Vieja y la parada del 127 debe estar hacia la izquierda. Camino unas cuadras y no encuentro la calle que buscaba, por lo que decido caminar en sentido contrario a ver si por esas casualidades, la ciudad se había invertido y cambiado de lugar las calles. Camino unas cuantas cuadras y llego a una Avenida bastante ancha. Sera Av. Corrientes? PUTA MADRE! Me equivoqué de dirección. Vuelvo a caminar hacia donde pienso que está la calle Guardia Vieja. En ese momento las neuronas hicieron sinapsis:
"Momento! El subte pasa por Av. Corrientes. Es más facil tomarse el subte que esperar un bondi, ver que cartel es y extender la mano para pararlo. Vamos con el subte".Por lo que vuelvo a dar media vuelta y enfilo hacia Corrientes. Encuentro la boca del subte. Perfecto! Me siento en el andén a esperar. Nuevamente mis neuronas volvieron a flote:
"Momento! Este lado del andén me lleva a Microcentro o a Los Incas, donde tengo que ir? Sentido de orientación: Los Incas está hacia la derecha, por ende si el subte viene desde ahí, me equivoqué de andén"El subte efectivamente venía por la derecha. Subí, llegué hasta Microcentro, me quedé dormido y 'reboté' hasta Los Incas. Me despierto justo cuando las puertas se estaban por cerrar. En ese momento, las neuronas resurgieron:
"Momento! Ahora hay que caminar 12 cuadras hasta la estación de trenes de Villa Urquiza. Hay que agarrar Triunvirato y doblar a la derecha"Palabras sabias. El hecho es que terminé doblando dos veces a la derecha, por lo que estaba caminando rumbo a Belgrano y no hacia mi destino. Vuelvo a mi punto de partida. Ok, camino derecho y despacio, llegar voy a llegar.
Llego a la estación. Perfecto, doblo a la izquierda, agarro la dársena y encuentro mi preciado tren. En este momento, nuevamente las neuronas prendieron la señal de alarma:
"Momento! No te quedes dormido arriba del tren. De seguro que vas a llegar hasta José León Suárez, volver y terminar en Retiro. Despabilate"10 segundo después estaba apolillando como el mejor. Abro los ojos y me despierto en la estación de Malaver, de cara al andén de enfrente. Puta madre, había llegado hasta Suarez, rebotado e iba viaje hacia Retiro.
"Momento! Bajate YA, cruzá las vías, tomate el tren y bajate en Chilavert. NO TE DUERMAS DE VUELTA"Obligado a punta de pistola por mi parte consciente, me bajo y trato de encontrar la bajada que dé hacia la calle para cruzar las vías. Recuerdo haber bajado las escaleras y haberme dado de frente con una pared. No había salida de ese lado. Era por el otro.
Logro llegar al andén de enfrente. En ese momento un vago recuerdo asoma a mi mente:
"Momento! Ahora a las 10:30hs, o sea dentro de 4 hs, tenés reunión en Las Tunas. Prometistes a María que ibas a ir, ya la vez pasada hicistes lo mismo, sos un inconsciente"
Decido mandar mensaje de texto para avisar que no voy a poder ir. Llega el tren. Me bajé en Chilavert. Ahora a patear 13 cuadras hasta mi casa. Llego.
"Momento! Cómo abro ahora? La llave... la tengo en alguno de los bolsillos."Con paciencia de araña logro embocar la llave en la cerradura. Recuerdo ver a mis viejos desayunando. Me hago el boludo, saludo y me desplomo sobre mi cama.
Una persona ebria es como una paloma mensajera: siempre vuelve al lugar de donde partió. Aunque no sepa cómo.