miércoles, 23 de julio de 2008

Stranger

Siempre me he sentido un extraño en los boliches. Primero, no sé bailar, y las veces que he intentado aprender fueron para la antología. Segundo, tengo menos chamuyo en los boliches que un potus. Así que siempre me limitaba a sentarme en la barra a ver cómo los demás se divertían, mientras tomaba mi cerveza y esperaba que las horas pasen rápido.
Hoy en día me encuentro haciendo trabajo antropológico en fiestas electrónicas, donde nuevamente me siento extraño, pero no ya como adolescente perdido en un mar de identidades prefabricadas, sino como cuasi-antropólogo, intentando explicar los comportamientos que suceden ahí dentro. Nuevamente, un extraño en el ambiente. Pero quizás ahora pueda sacar algo productivo de ello. Y vuelvo a recordar mis épocas de adolescente, que tampoco son tan lejanas aún.
Y es entonces que recuerdo aquello que decía Margaret Mead:

“Si me siento disconforme con la sociedad, me hago socióloga; si me siento disconforme conmigo misma, me hago psicóloga; pero si mi descontento es tanto hacia la sociedad como hacia conmigo misma, entonces me hago antropóloga.”

domingo, 13 de julio de 2008

¿Cómo llegué acá? Un esbozo









¿¿QUE ES LO QUE UNA A ESTAS FOTOS QUE APARENTEMENTE NO TIENEN NADA QUE VER??

La Internet fomenta mi capacidad innata de divagar. Vamos a mostrar, como a partir de Google, un boludo como el que aquí escribe conecta un futuro viaje a la ciudad de Rosario con los cefalópodos gigantes.

PUNTO DE PARTIDA:

Llamo a un amigo de Rosario diciéndole que voy para allá en micro dentro de 2 semanas. "Son 4 horas de viaje, pero por ahí es un toque más si cortan las rutas"

TRAMA:

Busco en Google info sobre el paro y conflicto campo-gobierno.

Recuerdo que anoche fui a una peña folklórica con amigos, llena de gente "pro-campo". Aprendí a bailar chacarera. O al menos, lo intenté. Busco en wikipedia los pasos y secuencia de baile de la chacarera.

Se viene a mi mente una frase del baile: "¿Estás zapateando o matando cucarachas?"

Busco en wikipedia "cucaracha". Link a curiosidades.

Las cucarachas gigantes de la Era Cenozoica, hasta 30 cm de longitud. Tamaño similar a las cochinillas actuales.

Obviamente, como un boludo, busco una foto de una cochinilla gigante.

FINAL:

Ya que estamos, busquemos fotos de animales gigantes.

Vamos con los cefalópodos! Encuentro al calamar gigante. Mierda que es grande. Y sigue vivo, aunque usted no lo crea. Y entabla luchas encarnizadas con los cachalotes, oh sí señor. De la Internet uno se autoeduca.

Es en este punto cuando me pregunto:

"COMO MIERDA LLEGUE HASTA AQUI?". Es ahí cuando recapitulo y pienso Internet es un arma de doble filo. Muchisima información. Que uso al pedo.

miércoles, 2 de julio de 2008

Un cavernícola anda suelto

Recuerdo aquella vez que me la quise dar de galán e invité a una niña de Barrio Norte a un restaurante para una cena (supuestamente romántica). Para que se den una idea, ella, de 20 años, todavía seguía creyendo que lo que había detrás de la Gral Paz era todo campo, con calles de tierra y alguna que otra pavimentada. Obviamente, había votado a Mauricio Macri. Gente PRO, que le llaman
Hasta el día de hoy sigo sin entender las variedades de boludeces que te dan como entrada: queso estilo tal, un no se qué de Francia, un ajwdajjaj que no sé ni pronunciar. Todo para terminar morfandome todos los grisines (único alimento que más o menos reconocía), ante la incredulidad de mi acompañante. Después me di cuenta de que era para untar las cosas que te daban. Me avivé tarde.

Ante el terror de terminar pidiéndome algo que después iba a terminar dejando, opté por lo clásico: milanesa con papas. Ella, galana de Barrio Norte, se pidió una pasta con salsa de no se qué y unas hojas que no supe si era albahaca o lechuga. Aquí entra algo muy cierto de los Hnos Marx: Una cosa es ser boludo, otra muy diferente es abrir la boca y despejar toda duda de tu condición. Frase sabia. Me callo la boca.
Llega el morfi. Charla va charla viene, descubro en mi boca un pedazo INTRAGABLE de mi comida. ¿Qué hago? Basta de finuras! A meter garfio y a sacar lo que haya que sacar, con la sutileza de un odontólogo de falso certificado. Recuerdo la cara de ella, con los ojos bien abiertos de incredulidad ante semejante acto de barbarie. “Perdón”, dije. “Todo bien”, respondió.
Y hete aquí el comienzo del epítome de la noche. Me encontraba entablando una lucha encarnizada para cortar la milanesa con un cuchillo que apenas tenía filo. La cosa ya se tornaba un asunto personal: era ella, o yo. No me refiero a la niña. Yo le estaba hablando a mi comida. La cosa iba en serio.

Fue allí cuando la milanesa voló hacia el piso, con la misma gracia y efecto que el pescado de tres ojos que escupió el señor Burns en ese capítulo inolvidable de la Primera Temporada de los Simpsons. La cosa terminó en el piso. Que iba a hacer? Dejarla allí? JAMAS! A levantarla. Por lo menos me rescaté y no la levanté con la mano. Finura: como jugando a los palitos chinos intenté levantarla con tenedor y cuchillo. Lo logré! Soy un dandy.

En ese momento giré para ver la cara de mi compañera. Roja de vergüenza frente a tamaño salvajismo de pibe provinciano. Cuando las cosas no podían salir peor, mientras levantaba mi cena del piso, mi codo izquierdo pegó con una precisión envidiable al vaso lleno de Coca-Cola. Conclusión: Mesa, pan y parte de ambos platos, empapadas.
Ahí es cuando utilicé mi arma secreta (pero no tan secreta): hacerme el boludo. Que continué la función! Mientras rezongaba al estilo “Pero, estos vasos que son tan finos” o “Que cuchillo de porquería” y luego de llamar al mozo (por qué le dicen garsón a los mozos? No entiendo todavía) para que limpie la mesa, intenté, en vano, remontar el barco que se hundía como el Titanic. En un mar de Coca-Cola. Valga la redundancia.
El barco estaba hundido y no lo sacaba ni Jacques Cousteau. Algo más? Si, la cuenta… $73. Yo tenía solo $28... y encima lo mío había salido $32. Así que no solo pude pagar la cena, sino que ni siquiera MI propia cena. Terminé pidiendo plata prestada a la niña. “Después te la devuelvo”, dije. Para qué! Cuestión que nunca más volví a verla ni a saber de ella. Me borró del msn y jamás me atendió el teléfono.
MORALEJA: PARA QUE COMPLICARSE LA VIDA… NO HAY NADA COMO UN CHORIPAN CON VINO TINTO EN CARTON FRENTE A LA COSTANERA.