viernes, 23 de noviembre de 2007

“Importación” de imaginarios de otredades exóticas.

Hoy discutiremos y ampliaremos algunas afirmaciones de Hugo Viera, referidas a las representaciones que los europeos se hacían respecto a Oriente y el exotismo, que corresponden al primer punto de nuestro temario.

1. “La textualidad de la droga se generó en la cultura occidental gracias a la expansión colonial y mercantil de los países de Europa, quienes comenzaron a establecer nexos comerciales globales, específicamente con India y China, a principios del siglo XIX.”
A la par que estos autores-consumidores escribían, las potencias europeas (con Inglaterra y su Compañía de las Indias Orientales a la cabeza) penetraban en nuevos mercados y colonizaban nuevos espacios; es justamente hacia fines del siglo XVIII y principios del XIX que toman fluido contacto con el Imperio Chino… y es a partir de ahí que se comienza a gestar el fenómeno de la drogadicción masiva entre la población china.
2. “Esta globalización económica puso en contacto al público europeo con dos nuevos agentes de transformación individual: el opio (en forma de láudano) y el hashish (resina del cáñamo índico).”
Mientras en China y los países árabes el fumado en pipa era el método de consumo más habitual (más adelante veremos el por qué), como vimos en Europa el opio “se transforma” en láudano, y para llevar a cabo esta operación era necesario recurrir a otras materias primas para la fabricación (por ejemplo, vino de España).
3. “El consumo de estos productos conllevó una nueva experiencia en la cultura europea que luego se tendría que traducir al espacio de las letras para, como argumenta Edward Said en su estudio del discurso y el campo del orientalismo, poder subordinar su otredad dentro del discurso oficial.”
En algunos autores se presenta la visión de la “otredad oriental”, cargada de exotismo y comentarios etnocéntricos. Por ejemplo, Thomas de Quincey:
“Al parecer los turcos que consumen opio son tan absurdos que se quedan sentados, como si fuesen estatuas ecuestres, en troncos de madera tan estúpidos como ellos” (De Quincey; 89:2006)
“No cabe decir que el opio me incitase a buscar la soledad ni mucho menos la inactividad o ese lánguido volverse sobre sí mismo que se atribuye a los turcos.“(89:2006)
Más adelante, De Quincey menciona una visita exótica a su casa: golpea a su puerta un malayo de turbante y pantalones blancuzcos y sueltos.
“La sirvienta (…) me dio a entender que en la planta baja había una especie de demonio que sólo mi arte podría exorcizar de la casa. (…) No cabe imaginar cuadro más sorprendente que el hermoso rostro inglés de la muchacha, de exquisita blancura … en contraste con la piel cetrina y biliosa del malayo … sus ojos pequeños, crueles e inquietos, sus labios finísimos, sus gestos y adoraciones serviles.” (111:2006).
4. “A pesar de este proceso de subordinación, este circuito demuestra el hecho de que la experiencia de las drogas transforma de cierta manera los modos de producción y consumo literarios. Así, la textualidad de la droga produce un contacto con una otredad sociocultural (el árabe, la fumería de opio, el drogadicto, etc.) y ontológica (visiones, disyunciones cognitivas y lingüísticas, etc.)”
Las relaciones entre consumo de opio y producción literaria son muy complejas; por un lado, se subordina una “otredad”, condensada en la construcción de estereotipos orientales con un significado negativo (“estupidez”, “autoinvolución”, “vicios de la cultura”, etcétera). Por otro, la producción literaria cambia, en el sentido de que cambian las percepciones que tiene el escritor a raíz de sus experiencias narcóticas en un contexto determinado (ejemplo: Inglaterra, 1814), y que lleva a un nuevo consumo de por parte de los lectores: la “literatura opiómana” también otorga nuevas percepciones a éstos, con el peligro, según Hugo Viera, de una iniciación en el consumo, para de esa manera intentar comprender aquellas visiones y disyunciones cognitivas/lingüísticas.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Oriente y el Opio

Como mencionamos anteriormente, en esta 2da parte de la investigación saltaremos desde Europa hacia Asia. Trataremos de echar luz sobre diversas cuestiones, teniendo en cuenta 4 ejes de análisis:
1. “Importación” de imaginarios de otredades exóticas.
2. Contexto de producción de opio a partir de la amapola en los dos grandes ejes productivos: las Indias Orientales y Turquía. ¿Por qué y cómo?
3. Impacto del consumo masivo en China y Sudeste Asiático, producido conscientemente por Inglaterra y otras potencias.
4. Diferentes formas de consumo producidas a raíz de la expansión capitalista
Nuestra hipótesis a contrastar aquí es ambiciosa y vaga a la vez:

”LA DROGADICCION, COMO FENOMENO MASIVO, SOLO COMIENZA A MANIFESTARSE EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD A PARTIR DE LA EXPANSIÓN CAPITALISTA A NIVEL MUNDIAL, DESDE FINES DEL SIGLO XVIII”

jueves, 15 de noviembre de 2007