lunes, 29 de octubre de 2007

Conclusiones de la 1era parte de la investigación

Luego de un mes sin publicar, aquí dejamos las conclusiones que sacamos de esta primera parte de la investigación, concerniente al consumo de opio en Occidente:
1. El consumo de opio era un fenómeno muy extendido entre los intelectuales del siglo XIX, particularmente entre los ingleses.
2. Si bien solo hemos mencionado autores estadounidenses, franceses e ingleses, nuestras conclusiones pueden ser extendidas hacia otros espacios y clases sociales:
2a. Otros países europeos: “Las cuentas farmacéuticas de Goethe, Novalis, Goya, Coleridge, Shelley, Byron, Wordsworth, Keats y Walter Scott muestran un consumo regular de láudano. Se supone que Goya y Walter Scott llegaron a tomar 800 gotas diarias de láudano, cantidad letal para más de una persona sin tolerancia”.
2b. La aristocracia y la realeza: “Otros ilustres usuarios de la droga fueron Pedro el Grande, Catalina de Rusia, Federico II de Prusia, María Teresa de Austria, Luis XV de Francia, Guillermo II de Inglaterra, así como las casas reales de Suecia y Dinamarca.”
2c. La burguesía: “En la sociedad y cultura norteamericana el opio constituía una sustancia de abuso típica de la burguesía. Los reportes de ese tiempo indicaban que un 21% de la población eran sujetos dependientes a esta droga.”
2d. La incipiente masa obrera inglesa: “… al pasar por Manchester, varios fabricantes de productos de algodón me comunicaron que sus obreros contraían rápidamente el hábito del opio. La causa inmediata de esa costumbre eran los bajos salarios, que entonces no permitían a los obreros concederse cerveza o licores”.
3. Como autores “bisagra” en el tema del consumo y adicción podemos ubicar a Samuel Taylor Coleridge (en la intersección de los siglos XVIII y XIX) y Thomas de Quincey (primera mitad del siglo XIX), ambos ingleses: serán precisamente Coleridge y De Quincey quienes suscitarán la compleja relación entre arte y droga a la que se sumarán paulatinamente y a lo largo de todo el siglo numerosos intelectuales.”
4. Los actos fundacionales de la ‘literatura narcótica’ están representados por Confesiones de un opiómano inglés (1821-22) de Thomas De Quincey y Los paraísos artificiales (1860) de Charles Baudelaire. Y aún más: “… estos textos fueron rotundos éxitos de venta que llegaron a definir la concepción popular de la experiencia narcótica, e hicieron —o, muchos críticos así lo temieron— que sus lectores experimentaran con el opio y el hashish.
5. La forma más común de consumirlo no era el fumado en pipa (como comúnmente se traduce en el imaginario colectivo con cierto grado de “exotismo”), sino a través de la ingesta de láudano (mezcla de alcohol y opio), que se conseguía libremente en las boticas y a precios bajos. Precisamente, la fórmula más utilizada era la elaborada por Thomas Sydenham hacia 1660.
6. Según hemos analizado en los diferentes autores, el inicio en el consumo de opio comúnmente comenzó como una manera de paliar dolores (dolor de muelas, neuralgia facial, artritis, cefaleas, etcétera), NO como una búsqueda de nuevas experiencias, percepciones o exploración del inconsciente.
7. A su vez, el consumo no era algo penado socialmente e incluso era tolerado y formaba parte del imaginario popular occidental, como se muestra en el personaje de la Oruga (fumador de opio con aires orientales) en el libro (dirigido para niños) “Alicia en el País de las Maravillas”, de Lewis Carroll; pero no sucedía lo mismo con el siguiente escalón, la adicción.
Es socialmente aceptable que el autor sea un alcohólico ya que el alcohol no tiene el estigma social de las drogas (…). Mas la adicción es un acto anti-social donde el individuo se separa del resto del cuerpo político. Representa un exceso que se sale fuera de los límites morales establecidos por el discurso hegemónico.”
8. Algunos autores, como Walter Scott y Wilkie Collins, enaltecían su adicción construyendo un mito alrededor de la relación entre la producción de su obra y el consumo de opio. Esto es algo similar a lo manifestado en algunos intelectuales del siglo XX e incluso “esta tradición” continúa o se manifiesta actualmente en los músicos de rock.
9. El mecanismo de adicción del opio funciona como un total desconector con la realidad. “El viaje al interior puede alcanzar un estado patológico donde el sujeto, obsesionado con su propia psique, pierde totalmente conexión con una referencia exterior y se envuelve en sí mismo en un acto de narcisismo.”
10. Había conexiones entre los diversos autores, tal como lo demuestra el siguiente cuadro:

Por último, dejamos un planteo de Anaya y Muchnik que nos va a servir de eje para la segunda parte de esta investigación para relacionar las esferas del consumo (que analizamos) y la producción (que analizaremos):
“La época romántica aparece dominada…, por el opio y el hachís, en tanto que la segunda mitad del siglo… prevalecen otras drogas, como la morfina, derivado del opio (las conquistas coloniales emprendidas por la III República de Indochina hicieron que se difundiese en Francia en los treinta últimos años del siglo el consumo del opio ), el éter y la cocaína”