sábado, 25 de agosto de 2007

Las Flores del Mal (I)

En Baudelaire encontramos la idea de que la droga no tiene la capacidad de crear talento sino que la misma sólo intensifica características ontológicas del sujeto. No aumenta o altera el poder imaginativo del individuo, sino que son una especie de método de trabajo para el poeta. Es decir, "… los razonamientos e imágenes logrados bajo sus efectos sólo son engañosamente creativos, ya que nada se descubre que no estuviera previamente en uno mismo".
Esta idea es similar a la planteada por De Quincey, en cuanto a que para él el opio no creaba, sino que potenciaba sus capacidades intelectuales (hasta cierto punto).
Según Lino Díaz y Barriga Salgado, “… hacia mediados del siglo XIX, la cultura francesa se hace opiómana. Honorato de Balzac escribe textos en torno al opio; Charles Baudelaire, el famoso autor de Las Flores del Mal, escribe una zaga del escrito ‘Confesiones de un Comedor de Opio’ de Thomas de Quincey, que intitula ‘Un Comedor de Opio’. Este texto de encuentra en Los Paraísos Artificiales.”
Tratemos de recrear el contexto literario de la época en París hacia 1845: “Es una lluviosa noche de invierno y los caballos de los carruajes chapotean enfangados a través de las laberínticas calles de la metrópolis. Toques de puerta en clave, invitaciones misteriosas: todos, envueltos por el viento y la oscuridad, llegan por separado al Hotel Pimodan en la Ile Saint-Louis. Es una noche del sábado y el club se reúne hoy como todos los meses. Primero la contraseña y la pupila cautelosa que inspecciona a través de la ranura en la maciza puerta de madera; luego, tras pasar por este velo de misterio, se entra a un santuario de luz, de lujo, de arte. En el vestíbulo del hotel uno se encuentra frente a los ojos centinelas de la esfinge que resguarda fieramente la escalera que asciende majestuosamente al salón donde se haya reunida la bohemia parisina: se encuentran el doctor Moreau de Tours, Theòphile Gautier, Honoré de Balzac y Charles Baudelaire (sentado en una esquina, ansiosamente esperando la oportunidad para apoderarse de una porción y escaparse para gozarla en soledad), entre otros escritores, pintores y bohemios que se preparan para comulgar de la sagrada hostia del "Club de los Asesinos": el hashish.
Baudelaire por 1845 ya consumía hashish dentro del ámbito de “adquirir nuevas experiencias”… ¿pero cuáles fueron las razones que llevaron a Baudelaire a consumir opio? "…Es en 1847, tras haber contraído la sífilis, cuando empieza a tomar láudano para combatir frecuentes neuralgias y dolores intestinales. Nunca llegará a tomarlo en grandes dosis, y mantiene su utilización, en términos generales, dentro de los límites del empleo con fines de higiene espiritual y física…". Es en ese mismo año en que entra en contacto con la obra de Edgar Alan Poe, escritor que tratamos anteriormente.
Diez años después (en 1857), "la publicación de Las Flores del Mal marca el acceso de Baudelaire a la plenitud de la madurez intelectual y artística. Su posición ante las drogas, y en particular el opio, es en esa época mucho más matizada de lo que había sido su actitud inicial ante el hachís. Esto puede guardar relación con el que él mismo se hubiera convertido en adicto del opio y no sintiera aún los serios efectos negativos que mas tarde le harán esforzarse por dejarlo, y con el hecho de que su ídolo Edgar A. Poe hubiera sido también consumidor de opio."

domingo, 19 de agosto de 2007

Los sujetos, la época y el opio: Charles Baudelaire

En el post anterior dejamos la puerta abierta para la presentación de Baudelaire; hete aquí que nos centraremos ahora en Francia, dejamos la biografía de este poeta y luego lo analizaremos con mayor profundidad en las próximas semanas.

Charles Pierre Baudelaire, poeta, crítico y traductor francés (9 de abril de 1821 - † 31 de agosto de 1867). Fue uno de los poetas más influyentes del siglo XIX. También llamado el poeta maldito ("le poète maudit"), debido a su vida de bohemia y excesos. Barbey d'Aurevilly, periodista francés, dijo de él que fue el Dante de una época decadente.
Nació en París el 9 de abril de 1821. (…)
En 1840 Baudelaire se matricula en la Facultad de Derecho. Comienza a frecuentar a la juventud literaria del Barrio Latino y conoce a nuevas amistades, como Gustave Levavasseur y Ernest Prarond. También entabla amistad con Gérard de Nerval, con Sainte-Beuve, Théodore de Banville y Balzac. Intima igualmente con Louis Ménard, que se dedica a la taxidermia y vivisección de animales.
Comienza a llevar una vida despreocupada; los altercados con la familia son constantes debido a su adicción a las drogas y al ambiente bohemio.

Frecuenta prostíbulos y mantiene relaciones con Sarah, una prostituta judía del Barrio Latino. Charles la denomina La Louchette (la bizca). Además de torcer la vista, era calva. Probablemente fue ella quien le contagió la sífilis. Dentro de su obra capital, Las flores del mal, Baudelaire se refiere a Sarah en un poema, probablemente escrito en el momento en que dejó de verla asiduamente, reanudando sus relaciones con su otra amante, Jeanne Duval. (…)



La conducta de Baudelaire horroriza a su familia. Su padrastro, descontento con la vida libertina que llevaba el joven Baudelaire, quien rechaza entrar en la carrera diplomática, trata de distanciarle de los ambientes bohemios de París. En marzo de 1841 un consejo de familia le envía a Burdeos para que embarque con destino a los Mares del Sur, a bordo de un paquebote. La travesía, que duró dieciocho meses, le llevó hasta Calcuta, en compañía de comerciantes y oficiales del Ejército.

De regreso en Francia, se instaló de nuevo en la capital y volvió a sus antiguas costumbres desordenadas.

Empezó a frecuentar los círculos literarios y artísticos y escandalizó a todo París por sus relaciones con la joven Jeanne Duval, la hermosa mulata que le inspiraría algunas de sus más brillantes y controvertidas poesías. (…)

En literatura, los autores Hoffmann y Edgar Allan Poe, del que realizó numerosas traducciones (todavía canónicas en francés), alcanzaban, también según el criterio de Baudelaire, esta síntesis vanguardista; la misma que persiguió él asimismo en La Fanfarlo (1847), su única novela, y en sus distintos esbozos de obras teatrales.
Comprometido por su participación en la revolución de 1848, la publicación de Las flores del mal, en 1857, acabó de desatar la violenta polémica gestada en torno a su persona. Los poemas (las flores) fueron considerados «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres» y su autor fue procesado. Ante tales acusaciones Baudelaire respondió:

Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias.

La sífilis que padecía le causó un primer conato de parálisis en (1865), y los síntomas de afasia y hemiplejia, que arrastraría hasta su muerte, aparecieron con violencia en marzo de 1866, cuando sufrió un ataque en la iglesia de Saint Loup de Namur. Trasladado urgentemente por su madre a una clínica de París, permaneció sin habla, pero lúcido, hasta su fallecimiento, en agosto del año siguiente.

martes, 7 de agosto de 2007

Los sujetos, la época y el opio: Edgar Allan Poe

Hoy vamos a dar un salto y pondremos la mirada en Norteamérica, alrededor del año 1845 a través de los ojos de un autor muy conocido; antes hemos trabajado siempre con escritores ingleses, a partir de ahora (o mejor dicho, desde el post anterior) ampliaremos la mirada hacia otros países para ver las mutuas influencias, el consumo de láudano y luego recavar en las relaciones entre el centro (países “industrializados”) y la periferia (países productores de materia prima).


Edgar Allan Poe (19 de enero de 1809 - 7 de octubre de 1849), escritor romántico estadounidense, cuentista, poeta, crítico y editor, unánimemente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto.

Es considerado el padre del cuento de terror psicológico y del short story (relato corto) en su país. Fue precursor asimismo del relato detectivesco y de la literatura de ciencia ficción, y renovador de la llamada novela gótica.

Ejerció gran influencia en la literatura simbolista francesa, pero su importancia alcanza mucho más lejos: son deudores suyos toda la literatura de fantasmas victoriana, y, en mayor o menor medida, autores como Kafka, Lovecraft, Borges, etc.
Nacido en Boston, Massachussets, en 1809, era el segundo de los tres hijos de un humilde matrimonio de actores, David Poe y Elisabeth Arnold, de ascendencia irlandesa e inglesa respectivamente. Fue abandonado a los nueve meses por su padre y a los tres años quedó huérfano de madre, siendo entonces acogido por el matrimonio formado por Frances y John Allan, de Richmond (Virginia).
De nuevo en Estados Unidos, con 11 años, siente complejo de inferioridad lo que le empuja a llamar la atención, como por ejemplo realizar fugas misteriosas. Empieza a escribir poemas inspirándose en Byron y se enamora con 15 años de la madre de un compañero de colegio, la cual murió inmersa en un delirio alocado, lo que reflejará en las heroínas de sus relatos y a la cual dedicó un poema Helen.

Años más tarde, en 1826, comenzó los estudios universitarios en la Universidad de Virginia, en la ciudad de Charlotesville, donde se distinguió en las asignaturas de latín y francés, además de estudiar italiano y español. Sin embargo, no terminó el primer curso académico, al serle retirada la ayuda paterna debido a sus deudas de juego y sus problemas con el alcohol y el láudano.
En 1832 consigue publicar cinco relatos en el periódico Saturday courier, de Filadelfia. Dedicado al periodismo, a lo largo de los años fue redactor, redactor jefe y editor en periódicos y revistas como "Southern Literary Messenger", "Burton's Gentleman's Magazine" y "Graham's Magazine" entre otros, desplazándose continuamente entre Boston, Baltimore y Nueva York, pues se mostró incapaz de asentarse en un trabajo fijo, debido a su mala salud, el alcohol y las deudas.
(…) Fue uno de sus poemas, El cuervo, el que por fin le dio fama nacional y aclamación por todos al ser publicado en el periódico Evening Mirror el 29 de enero de 1845. Cubierto de gloria, realiza en esta época una gira por el país recitando poemas y relatos gracias a su magnífica elocuencia.

Pero el éxito y la alegría acabó pronto ya que en 1846 quiebra su publicación y por si fuera poco su amada Virginia muere por tuberculosis el 30 de enero de 1847. La desesperación y la depresión llaman de nuevo a su puerta y se entrega de nuevo al alcohol.
Según se aprecia en su correspondencia, Poe sufrió durante toda su vida fuertes depresiones nerviosas, de las que se defendía, como se ha visto, por medio del láudano y el alcohol. Fue además continuamente asediado por problemas económicos, muchas veces derivados de dichas aficiones. La enfermedad y posterior muerte de su mujer por tuberculosis (al igual que su madre biológica) en 1847, y varios fracasos posteriores (ya al final de su vida) en sus relaciones amorosas, agravaron su alcoholismo (…)
El 3 de octubre de 1849 fue encontrado en estado de desvarío y con ropas que no le correspondía frente a una taberna en la ciudad de Baltimore, Maryland. Probablemente afectado de delirium tremens, fue trasladado al Washintong College Hospital. Sufrió alucinaciones, delirios y extravíos, y opusó resistencia a los enfermeros, alternado esto con lucidez. Al final murió en la madrugada del 7 de octubre.
Influencias de su obra
Aparte de las influencias de Walter Scott y Byron, estuvo muy versado por su trabajo en toda la literatura contemporánea, y, por su tendencia natural, en la novela gótica anterior, así como en los románticos ingleses y alemanes (…). Se le considera una gran influencia en el Simbolismo, dentro del género poético, y especialmente sobre su traductor al francés, el poeta Charles Baudelaire, creador de esta escuela en Francia, aunque no está de más aclarar que esta influencia fue estrictamente temática y no formal.
Cuestiones a destacar
1. Fue influenciado por la narrativa de Walter Scott y Lord Byron, ambos consumidores de opio; esto NO quiere decir que Poe consumiera porque ellos también lo hayan hecho, lo que queremos destacar es el uso extendido del láudano.
2. En el próximo post trataremos a Charles Baudelaire, poeta francés; contrariamente a lo que dijimos más arriba sobre las influencias en el consumo (y que retomaremos más adelante), Lino Díaz y Barriga Salgado (tomando citas extraídas de Emilio Olcina Aya) postulan lo siguiente:
"El mismo año en que se inicia al opio, Baudelaire entra en conocimiento de la obra de Edgar Poe…" "La publicación de Las Flores del Mal, en 1857, marca el acceso de Baudelaire a la plenitud de la madurez intelectual y artística. Su posición ante las drogas, y en particular el opio, es en esa época mucho más matizada de lo que había sido su actitud inicial ante el hachís. Esto puede guardar relación con el que él mismo se hubiera convertido en adicto del opio y no sintiera aún los serios efectos negativos que mas tarde le harán esforzarse por dejarlo, y con el hecho de que su ídolo Edgar A. Poe hubiera sido también consumidor de opio…"
3. Ya que enfocamos en un autor estadounidense, cerramos el post con una cita de Lino Díaz y Barriga Salgado relativa al consumo de opio a mediados del siglo XIX en dicho país:
“En la sociedad y cultura norteamericana el opio constituía una sustancia de abuso típica de la burguesía. Los reportes de ese tiempo indicaban que un 21% de la población eran sujetos dependientes a esta droga.”

jueves, 2 de agosto de 2007

Los sujetos, la época y el opio: Héctor Berlioz

Hasta ahora solo hemos hablado y presentado la vida de escritores; hoy vamos a presentar a un músico y trataremos de ver o encauzar las posibles conexiones con el contexto de su época.
(Berlioz en 1864)
Louis Hector Berlioz (11 de diciembre de 18038 de marzo de 1869), compositor francés del romanticismo, es muy conocido por su Sinfonía fantástica, estrenada en 1830, el Réquiem, estrenado en 1837, y su extraordinaria utilización de la orquesta sinfónica que incluía cuatro grupos de metales "antifonales".
Berlioz nació en Francia en La Côte-Saint-André, entre Lyon y Grenoble. Su padre era médico y envió al joven Hector a París a estudiar medicina. Berlioz quedó horrorizado por el proceso de disección y a pesar de la desaprobación de su padre, abandonó la carrera para estudiar música. Asistió al Conservatorio de París, donde estudió composición y ópera.
Rápidamente se sintió identificado con el movimiento romántico francés. Entre sus amigos estaban los escritores Alejandro Dumas, Victor Hugo y Honoré de Balzac. Más tarde, Théophile Gautier escribiría:

Me parece que Héctor Berlioz, con Víctor Hugo y Eugène Delacroix, forman la Santísima Trinidad del arte romántico.

Se dice que Berlioz había sido un romántico innato, que experimentaba intensas emociones desde la más tierna infancia; por ejemplo cuando leía pasajes de Virgilio, y más tarde en una serie de aventuras amorosas.

A los 23 años comenzó su amor no correspondido hacia la actriz irlandesa shakespeariana Henrietta "Harriett" Constance Smithson. A Smithson las cartas de Berlioz le parecieron tan exageradamente apasionadas que le rechazó por completo. Sin embargo fue la musa inspiradora de la sinfonía que Berlioz estaba preparando en esa época.

En 1830, esta Sinfonía fantástica generada por esas emociones fue considerada "asombrosa y vívida", pero Smithson no quiso asistir al debut en París. En aquel momento la naturaleza autobiográfica de esta obra de música programática (que requería que los oyentes leyeran un folleto con su "argumento" antes del concierto) se consideró sensacional e innovadora.

En 1830 (el mismo año del debut de la sinfonía) Berlioz ganó el Premio de Roma, la beca más importante del mundo de la música.

(Berlioz en Roma - 1832)

Debido al rechazo de Smithson, Berlioz se unió sentimentalmente a Marie Moke. Pero este romance fue terminado abruptamente por la madre de Moke, quien la casó con el pianista y fabricante de pianos Camille Ignaz Pleyel.

Berlioz, que en esa época ya estaba becado en Roma, planeó cabalgar hasta París, disfrazarse de sirvienta doméstica, matar a Moke, a su madre y a su novio pianista y suicidarse. Llegó a viajar un par de miles de kilómetros hasta Niza, hasta que fue persuadido de abandonar la idea.
Falleció en París el 8 de marzo de 1869.
La Sinfonía Fantástica (1830)

La sinfonía posee un argumento muy detallado. Por esta razón se suele decir que es uno de los mejores ejemplos de la música programática; también es quizás uno de los primeros. Está dividida en 5 movimientos:

  1. Sueños y pasiones
  2. Un Baile
  3. Escena en el campo
  4. La marcha del cadalso
  5. Sueño de una noche de aquelarre
Un joven músico desesperado se ha envenenado a sí mismo con opio y en un largo sueño, tiene una serie de visiones y pesadillas, la idea de su amada viniendo una y otra vez a su cabeza. Recuerda las alegrías y depresiones del pasado, antes de que ella entrase en su vida, y luego el neurótico celoso en que se convirtió cuando ella entró en su vida, teniendo el único consuelo de la religión.

El segundo movimiento evoca la música de un baile, en el que con los giros de la danza, vislumbra a su amada otra vez.

El tercer movimiento fue muy difícil para Berlioz. En el campo, dos pastorcillos entonan una melodía con sus flautas para llamar a sus vacas. Todo es tranquilidad hasta que la amada aparece de nuevo, provocando inquietud en el héroe. El otro pastorcillo toca su flauta, pero esta vez no hay respuesta. En ese momento, el sol se pone acompañado de un trueno distante. Luego, predomina el silencio en la escena.

La marcha del cadalso fue escrita en una sola noche. Nos trae el sueño del asesinato de la amada, por el que el héroe es condenado a muerte. La marcha, con su paso regular tiene sus momentos más salvajes, mientras la comitiva se abre paso entre a multitud que se agolpa para ver la muerte de héroe. la amada aparece en el momento en el que el hacha desciende hacia el cuello del héroe.

El movimiento final es un aquelarre, una salvaje orgía de una celebración demoníaca. La imagen de la amada parece ahora una agudísima burla. Las campanas de la muerte se oyen por encima del himno Dies Irae del juicio final y se mezclan con la danza.


(Caricatura de Gustav Doré sobre Berlioz - 1850)
Según Radko Tichavsky en el artículo ‘El arte de componer música’ (aparecido en la revista ‘City Life’), “la Sinfonía Fantástica de Héctor Berlioz fue escrita bajo los influjos del opio, y es muy probable que no fue el único dentro de la historia de la música que lo ha hecho, pero la confesión de los hechos por el propio compositor llamó el hecho de los medios.”
Por último, Tichavsky nos deja una frase muy similar a la que ya hemos visto en Honoré de Balzac, Thomas de Quincey y el posterior análisis de Anaya – Mario Muchnik:
“También es cierto que si Berlioz no tuviera las capacidades musicales de un genio, aún con el opio hubiera creado una composición simple o sería mencionado como un simple drogadicto”.
Conclusiones provisorias:

1. Podemos ver las redes de conexiones entre los diferentes artistas de la época: era amigo de Honoré de Balzac (que mencionamos brevemente en el post anterior) y es “reverenciado” por Théophile Gautier, que perteneció, junto con el poeta Charles Baudelaire y el Dr. Jacques Joseph Moreau, así como muchos otros literatos e intelectuales de su época, al club dedicado a la experimentación con drogas, principalmente hachís, llamado el Club des Hashischins.

2. En la Sinfonía Fantástica (y en su propia vida también) está la imagen recurrente y obsesionada de una mujer en sus sueños, concretamente su amada; es similar a los sueños de Coleridge, donde una mujer gigantesca se le echaba encima y cuya respiración llegaba a contaminarlo físicamente. Aún así es difícil trazar paralelos entre ambos autores, quizás dicha imagen sea una constante en las alucinaciones debido al consumo de opio, marcada por la vida particular de cada individuo.
3. No consumió opio para aliviar dolores físicos, pero sí en momentos de soledad y angustia.
4. Según su biografía, la Sinfonía Fantástica en parte se inspiró en la lectura de “Confesiones de un opiómano inglés”, de Thomas de Quincey. Esto será retomado en un análisis posterior.

(Cuadro alegórico a Berlioz sobre sus sueños y pesadillas - 1943)

miércoles, 1 de agosto de 2007

English Opium Eater (IV y final)

A manera de cierre de presentación de “Confesiones de un opiómano inglés” de Thomas de Quincey, dejamos algunas conclusiones que sacaron Anaya y Mario Muchnik en “El texto drogado. Dos siglos de droga y literatura”, con las que coincidimos:


1. '' [ ... ] “el propio Coleridge fue perturbado en sus sueños por una pesadilla recurrente: una mujer gigantesca que se le echaba encima y cuya respiración llegaba a contaminarlo físicamente.
Las visiones que obsesionan a De Quincey, por sugestivas que sean, no le procuran placer alguno, sino que le causan un padecimiento constante”

2. “La identidad entre los procesos del sueño y los de la actividad artística postulada por De Quincey confirma de hecho esa aclaración suya de principio según la cual se sueña de acuerdo con lo que se es, y en efecto es fundamentalmente la cultura del escritor la auténtica protagonista de sus sueños”. Es decir: si una persona que solo ve y piensa en bueyes todo el día comienza a consumir opio, lo más probable es que sueñe y alucine con bueyes; en cambio, la mente ‘más abierta’ del intelectual-filósofo permite abrir un abanico de nuevas experiencias en base a sus lecturas, experiencias y pensamientos. El opio potencia las facultades del sujeto, pero no le da concretamente ningún poder creativo.

Esto es similar a lo que planteaba Honoré de Balzac, novelista francés de la época:




3. “[ ... ] justificó su propio hábito por la necesidad de paliar los dolores reumáticos”

4. “De Quincey pone de relieve que el consumo del opio es un fenómeno muy extendido entre los intelectuales de su época”.