viernes, 26 de enero de 2007

El insulto y el genio de la lengua: Parte I

(He aquí que siguiendo chusmeando encontré un trabajo titulado …”Y yo en la tuya! El insulto y el genio de la lengua” de JOSE ANTONIO MILLAN, un lingüista español. Es re-interesante todo lo que el chabón dice y me parece lo más completo que encontré hasta ahora, así que como hicimos antes vamos a exponer un resumen de dicho trabajo; acá va la primer parte)

En el Libro VIII de Martín Fierro, un gaucho que busca pelea le dice al protagonista, mientras le tiende un frasco de bebida:

–Beba, cuñao
–Por su hermana –contesté–
que por la mía no hay cuidao

Pocos minutos después, cuenta Martín Fierro:

lo dejé mostrando el sebo
de un revés con el facón

Aunque insultar, según el Diccionario académico, es "Ofender a uno provocándolo e irritándolo con palabras o acciones", el insulto por antonomasia es el verbal. Insultar es un acto de habla, es decir, según la caracterización de Austin el insulto es una de esas palabras que hacen cosas, como la promesa, la orden, la maldición… ¿Y qué es lo que hace? Como hemos visto, molestar en gran manera al receptor.

El insulto arquetípico es la asignación por parte del hablante de una calificación negativa al oyente. Una lingüística del insulto debería considerar qué sentidos son los más susceptibles de constituirlo: diagnósticos psiquiátricos ("imbécil, idiota"), atribución de determinados comportamientos sexuales ("maricón, puta") o sociales ("ladrón") que al emisor no le gustan.

De todas formas, no cualquier comportamiento sexual socialmente marcado como desviado, ni social considerado reprobable es materia de insulto. No hay insultos (que yo sepa) relacionados con la pederastia o la zoofilia, por más que sean comportamientos reprobados. Por otra parte, para insultar se utilizan la mayor parte de las veces palabras especializadas; sustituir la palabra especializada por un sinónimo culto normalmente hace perder a la expresión su carácter de insulto: "¡Persona de poco IQ!" no constituye un "insulto".

Un tipo diferente de insulto es aquel en el que se lanza un contenido cierto. A veces, basta la situación y un cierto tono para que una palabra normal se transforme en insulto, como el "¡Taxista!" propinado a uno de ellos en medio del tráfico madrileño. Otras veces lo que se arroja es la versión despectiva o reforzada negativamente de un calificativo: "Tía loro" (a una mujer fea), "Negro de mierda"… Es la forma típica que adopta el insulto racista o sexista, y fijémonos en que sigue el esquema arquetípico de atribuir comportamientos considerados reprobables, con dos diferencias: que lo que aquí se reprueba no es una práctica, sino la pertenencia a un grupo social o sexual, y que la atribución puede ser cierta (aunque se haga en forma ofensiva).

También constituye insulto la sugerencia de que el receptor de la expresión realice (o se realicen sobre él) determinadas acciones. Éstas pueden entrañar para el insultado los sentidos negativos que hemos visto ("vete a tomar por culo, vete a la mierda") o no ("que te zurzan…"). Este tercer tipo de insulto sitúa, podríamos decir que mágicamente, al receptor realizando acciones que le colocan en un campo reprobable (convirtiéndole en un sodomita, en un cerdo, etc).

jueves, 18 de enero de 2007

“Los Boludos” Parte II: El pendejo contraataca

He aquí la segunda parte abreviada del trabajo de Kauth:

TIPOLOGIA DE LOS BOLUDOS (Si Usted se encuentra caracterizado, ¡por favor!, no se ría, porque se denuncia solo y saca patente de boludo. Si no se encuentra, lo lamento, Ud. es tan, pero tan boludo, que ni siquiera lo tuve en cuenta para esta categorización antropológica).


BOLUDO ALEGRE: Se ríe de boludeces (como las que aquí están escritas).

BOLUDO AMBICIOSO: Hace cualquier boludez con tal de alcanzar lo que ambiciona: ser boludo.

BOLUDO AMISTOSO: Se hace amigo de todos los boludos; te cuento que es amigo mío y tuyo.

BOLUDO APLICADO: Se preocupa por aprender boludeces.

BOLUDO ARITMETICO: Sostiene que en el mundo hay tres clases de personas: las que saben contar y las que no.

BOLUDO CARTESIANO: Cree que cree en boludeces, eso lo convence de que existe.

BOLUDO CATOLICO: Es tan chupa velas que le estaría muy bien empleado que dios existiera, para que lo castigue por boludo.

BOLUDO CINEMATOGRAFICO: ¡Es de película!

BOLUDO COMUNICATIVO: No pierde oportunidad para ufanarse de cuán boludo es y se lo comunica a todo el mundo. En las pantallas de televisión hay a montones.

BOLUDO COMUNISTA: Sigue creyendo en las paparruchas que le vendieron los bolcheviques y no se avivó que hoy por hoy, la única dictadura que manda es la del mercado.

BOLUDO CONSCIENTE: Sabe que es boludo.

BOLUDO CREYENTE: Se cree cualquier boludez que le cuentan.

BOLUDO DE MENTE PARADOJICA. Reflexiona antes de pensar.

BOLUDO DE MIERDA: Además de boludo, parece que -sobre todo- es un hijo de puta.

BOLUDO DIVINO. Yo aún soy ateo, gracias a Dios (Luis Buñuel).

BOLUDO ECOLOGICO: Hace colectas públicas para rescatar ballenas encalladas en playas lejanas y es incapaz de darle una comida al hambriento que le pide ayuda.

BOLUDO ENCICLOPEDICO: Sabe un montón de boludeces.

BOLUDO ESFERICO: Por todos lados se nota que es boludo.

BOLUDO FOSFORESCENTE: Hasta en la oscuridad se le nota que es boludo.

BOLUDO GRUPAL: En la psicoterapia de grupo, cuenta boludeces por kilo.

BOLUDO ILUSTRADO: Es capaz de expresar con toda suerte de conocimientos cuán boludo es.

BOLUDO ILUSTRE: El que pasa a la historia por sus boludeces.

BOLUDO INCONSCIENTE: Es boludo pero no se da cuenta.

BOLUDO INALAMBRICO: El que se anda pavoneando por las calles con un teléfono celular.

BOLUDO INSULSO: Sus boludeces no hacen gracia.

BOLUDO INSIGNE: Lleva colgadas un montón de insignias y otros etcétera para identificarse y que los otros lo identifiquen a él como boludo.

BOLUDO INTROVERTIDO: Nunca da cuenta de las boludeces que hace ni de las que piensa.

BOLUDO LIDER: Lo siguen todos los boludos. La realidad argentina cuenta con excelentes ejemplos al respecto.

BOLUDO LITERARIO: Solo escribe boludeces. ¡Sin comentarios, please!.

BOLUDO PSICOLOGO: En sus devaneos intelectuales afirma que el mundo está loco por culpa de los cuerdos.

BOLUDO RELIGIOSO: El que cree que sus boludeces son verdades absolutas, mientras que califica de boludos a los que no creen lo mismo que él y anda a la caza de aquellos para hacerlos cagar.

BOLUDO SIMPATICO: Grande che, te hace reír con todas las boludeces de que es capaz.

BOLUDO TELESCOPICO: Desde lejos se nota que es boludo.

Hasta aquí parte de la tipología hecha por Kauth; ahora, según los aportes desde México que nos ofrece Magoo acerca de la denominación “pendejo” podemos notar semejanzas:
EL PENDEJO ESFERICO: Es aquel, que sin obstar el punto de vista, sigue siendo un pendejo.
EL PENDEJO DE REFERENCIA
: Es aquel quien tan fácil se distingue que es de confianza usarlo para dar direcciones a la siguiente manera: "Sí como nó señor, sí se cómo se llega. ¿Ve Ud. a ese pendejo parado allá? Pues de ahí, a la derecha.
EL PENDEJO EQUILATERO: (casi como el esférico) vista su pendejez desde tres lados, siempre tiene la misma magnitud.
EL PENDEJO FOSFORECENTE: Su pendejez es tal, que se hace notar en la oscuridad.
EL PENDEJO DISFRAZADO: es aquel quien es mas pendejo por dentro de lo que se le nota por fuera.
EL PENDEJO PERIFERICO: es aquel quien tiene muchas salidas pendejas.
EL PENDEJO ASESORADO
: es aquel quien se da cuenta que ha cometido una pendejada y la vuelva a considerar. Despues de larga contemplación y consulta, concluye y se convence de la misma pendejada.
EL PENDEJO AMNESICO
: es aquel que se le olvida que es pendejo.

CONCLUSION: EL BOLUDO ARGENTINO ES IGUAL O SIMILAR AL PENDEJO MEXICANO!!!

viernes, 12 de enero de 2007

“Los Boludos” Parte 1: La Amenaza Fantasma

Chusmeando por la Internet encontré un trabajo-ensayo de un psicólogo social de la Universidad de San Luis, Argentina. El coso en cuestión se llama “Los Boludos” y el autor es Ángel Rodríguez Kauth, quien trata de echar un poco de luz acerca de esa denominación.

He aquí la primer parte del mini-resumen que dividiremos en dos pa’ que no se haga tan pesado:

Con el aperturismo del lenguaje, devenido como consecuencia de muchos años de silencio opresivo impuesto por las dictaduras militares y clericales (o viceversa), hoy podemos expresarnos con vocablos que normalmente hubieran sido considerados de tono subido para otras épocas.
Todos los argentinos/as, sin excepción, hablamos de “el boludo”, “los boludos”, “la boluda” y de “las boludas”. Pero ¿alguien conoce con alguna precisión que es lo que significa ser boludo? No y sí. Si se hace un análisis lingüístico del vocablo en cuestión, se concluirá que solamente pueden ser boludos aquellos que tienen bolas colgando de algún lado. Se da por entendido que se utiliza la palabreja de manera abusiva como una alusión directa a un tamaño exageradamente grande de los testículos (aunque, a fuer de verdad, ¿a qué hombre con aspiraciones de macho cabrío le gustaría tener las bolas chicas del tamaño de una lenteja?). Sospechamos que cuando se dice boludo se está haciendo referencia a una redondez que supera -de lejos y con creces- el límite de lo permitido por la normalidad y que ya se ha incorporado en el tamaño patológico de grandotas.

En Argentina los sinónimos más comunes son pelotudo y huevón. En España el equivalente al boludo es el jilipolla, en referencia a que la polla es el órgano sexual masculino tal como le conocemos por "el pito"; por lo que un jilipolla es algo así como un "pito grande", cosa que no ofende a nadie y más bien aparece como el delirio de cualquier tipo. Hasta aquí parece que el análisis viene fácil, pero el caso se complica cuando al término se lo feminiza para hablar de boluda; creo que en este caso la única explicación plausible pasa por la influencia del delirio feminista hasta en el uso del lenguaje.

Vale la pena recordar que (los españoles) tienen un término muy especial para referirse específicamente a los testículos: cojones. Y lo usan bien usado, cuando un tipo resulta ser de valía, de poner huevos en donde corresponda, entonces dicen que ese tipo es cojonudo. ¡Vale, coño!
Vale la pena recurrir a la historia patria para conocer el origen -no etimológico- del término y retrotraernos a las batallas de la independencia en que nuestros esforzados y valientes patriotas criollos enfrentaban a las tropas realistas armadas hasta los dientes y las muelas con los más sofisticados armamentos, tales como arcabuces misilísticos y otras naderías por el estilo. Pues bien, nuestros criollos -que luego dieron lugar a las famosas y sabrosas galletitas Criollitas- se enfrentaron con el invasor en inferioridad de armamentos, pero haciendo uso de su ingenio ante la diferencia de armas en favor de los gaitas. ¿Que hicieron? Pues formaban tres líneas de combate. Las tres líneas, de adelante hacia atrás, en orden a la cercanía con los vagos de la vereda de enfrente las componían, respectivamente, de esta forma:

1. Los pelotudos: esta formación eran los tipos que iban armados con unas boleadoras cargadas con bolas grandes –de piedra- como pelotas que pesaban mucho y que se tiraban contra las patas de los caballos realistas. Los miembros de esta línea eran flor de pelotudos, ya que eran los que estaban poniendo la jeta y fueron los primeros en recibir los balazos de los mosquetes enemigos.

2. La segunda línea estaba conformada al igual por boludos, pelotudos y algunos que ni fu ni fa. Era el tradicional pelotón de los lanceros, es decir, los que enviaban sus lanzas (previa bendición hecha por un capellán militar) a los cuerpos de los enemigos que no habían sido bendecidos (caso contrario, ¿quién carajo se explica esto de las bendiciones?).

3. La tercera línea (aquí viene lo bueno) eran unos tipos que formaban detrás de las dos anteriores. Estaban, al igual que los de la primera línea, armados con boleadoras. Mas, en este caso se trataba de bolas pequeñas, que no fuesen muy pesadas y que luego de volar por arriba de las líneas de lanceros y pelotudos, llegara directamente al coco de los gaitas y los volteara de la montura de sus yobacas. Y estos, sí señor/a, estos eran los llamados boludos, acertó, muy bien diez felicitado, puede seguir leyendo, parece que no es tan boludo/a.

Como se puede ver, los boludos no lo eran tanto -por la posición que ocupaban en el campo de juego- y, en cambio, los pelotudos eran repelotudos. Cuenta la historia que a finales del siglo decimonónico comenzó a decírsele a aquellos que eran muy pavotes, que siempre iban al frente, algo así como que "sos un pelotudazo" y luego, por efecto contaminante, se extendió a llamar boludo y pelotudo indistintamente a todo aquel que tuviera las características de aparecer como tal y que aún no sabemos como carajo es. El término boludo está dirigido a definir rápida y denostativamente a aquellos individuos -sin distinción de sexo, lo cual es un soberano disparate (aunque sospecho que esto más que un exabrupto del lenguaje, no es otra cosa que manifestar su reivindicación en un pie de igualdad con los hombres, por parte de las feministas)- que son considerados en alguna faceta de su vida como un tanto tontos o fuera de lugar.

El boludo es un lugar común en el habla cotidiana de los porteños en particular, y de los argentinos en general, el cual no diferencia de manera inequívoca al objeto aludido, para peor, estimo que en la actualidad se ha convertido en un término multívoco y hasta a veces equívoco, ya que no tiene un referente preciso al cual aludir.

jueves, 4 de enero de 2007

Puteadas, inconsciente y agresividad

Según Anabella Rodríguez (2006) “la puteada crea como un momento de ‘descontrol’ del inconsciente y refleja a veces lo más ¿escondido? de uno”. Pongamos tres ejemplos recolectados en el campo (virtual) pa’ ver que onda:

1. Ciantini toca con el auto a Traverso (Nota: son dos pilotos de autos de carreras, más precisamente de la categoría conocida en Argentina como Turismo Carretera, y donde siempre está presente la constante rivalidad Ford-Chevrolet) y el flaco se va de pista, se saca el casco con toda la calentura del momento y ahí tiene lugar el siguiente evento comunicativo:

Flaco Traverso: Que hijo de puta ese Ciantini, la concha de su madre
Copiloto: Se cerró Satriano también…
Flaco Traverso: Pero claaaaro la reputa que los parió.



2. No puedo dejar de pagar tributo a Los Simpsons: recordemos el capítulo en el que Flanders, a raíz de la destrucción de su casa por un tornado y la posterior reconstrucción trucha que le hacen sus vecinos, se pone a maldecir y manda literalmente a todos a la mismísima mierda… Flanders! Pero por qué Flanders, ¿si en ningún capítulo insulta y en ese sí? Pareciera que, en determinados momentos de bronca o dolor, se activa una especie de “mecanismo” por el cual uno empieza a vomitar todas las palabrotas.


3. Creo que allá por el 2004 (que lejano parece desde el 2007), ocurrió lo siguiente en el programa de Mauro Viale en una entrevista con “el turco” Samid; después de acusarse de evasores, terroristas, etc el evento toma la siguiente forma de espiral de agresividad:

Viale: ¿Usted avaló la bomba a la AMIA?
Samid: Nooo, usted no puede decir semejante barbaridad.
(…)Samid: La verdad, de la única persona en el mundo que yo puedo esperar semejante barbaridad, es de usted; usted no puede decir semejante barbaridad.
Viale: ¿Vio? Nos conocemos bien, eh?
Samid: Usted tiene que arrepentirse de lo que dijo…
Viale: No, no me voy a arrepentir.
Samid: Usted se tiene que arrepentir porque yo no hice nada de eso.
Viale: Bueno bueno…
Samid: Usted no puede decir… (piña casi cachetazo leve) Como vas a decir eso, JUDIO HIJO DE PUTA
(Viale lanza una piña y comienza una pelea total)

Aquí la hecatombe se desata a partir de la alocución del “judío hijo de puta”; quizás, en el momento de bronca al sujeto Samid ¿lo traicionó el inconsciente? y profirió el insulto que (vuelvo a remarcar el quizás) lo tenía escondido.



Teniendo en cuenta estos tres casos coincidimos con Machado y Ureta (2002) en que “… vemos cómo a partir de una agresión verbal se llega a una situación de violencia física. El contexto más frecuente de la "palabrota" o "palabra malsonante" es la agresividad o la expresión más o menos fuerte de la agresividad.”

Estos autores a su vez realizan una cita de Saúl Paciuk, que me parece bastante acertada pa’ ir cerrando este post: "Las palabras parecen malas cuando son usadas en un contexto en el cual el decirlas conforma una violencia a otros, y la maldad parece radicar entonces en el mismo vértice en que aparece en distintas ocasiones. LA AGRESIVIDAD NUTRE LAS MALAS PALABRAS Y LO QUE ELLAS DESIGNAN, DE MUCHAS MANERAS.” (La mayúscula es nuestra)