sábado, 25 de noviembre de 2006

De putemas, mujeres y otras yerbas

Arranquemos donde dejamos la cosa la vez pasada: ¿es posible trazar un paralelo entre “puto/a”, “yegua”, “la concha de tu madre”, “la puta que te parió”, “vieja de mierda”, “cornudo” y tantos otros? Creo que si, y es acá donde vamos a tratar de analizarlo.

Primero que nada, una aclaración metodológica: así como Lévi-Strauss tomó el concepto de fonema (unidades mínimas portadoras de sonido: por ejemplo “k”, “a”, etc) de la Lingüística y construyó lo que él llama mitema para analizar los mitos, nosotros vamos a hablar de putemas, unidades mínimas portadoras de puteadas; los putemas pueden ser simples (“conchudo”) o compuestos (“la concha de tu madre”) y de yapa, directos o indirectos. Así, un putema indirecto simple sería “eessssta” o “chupala”, y uno indirecto compuesto sería “de acá”; éstos necesitan de un apoyo contextual y un gesto deíctico, que ahorita dejamos pa’ más adelante.

Teniendo esto en cuenta, veamos: “la concha de tu madre”, “vieja de mierda”, “la puta que te parió”, “andá a lavarte el culo”, “cornudo”, “por qué no me chupas la pija” (noten que no puse los ****)… todos estos putemas, directa o indirectamente giran en torno a la zona del ser humano que se encuentra debajo del ombligo y arriba de los muslos… es decir, todos hacen referencia, de alguna manera, al culo y/o al aparato reproductor masculino/femenino. Esto se ve claramente reflejado en los putemas indirectos de los que hablábamos antes: para decir “eeessssta” se necesita hacer un gesto agarrándose con una o ambas manos (esto se deja a preferencia del emisor) el aparato reproductor, tal como lo hacía Michael Jackson con aquel gestito famoso en sus videos y recitales.

Es como sí en esa zona hubiera un centro gravitatorio que hace girar a casi todos los putemas hacia esa zona, lo que también nuestra teoría en cierta medida apoya las leyes de Newton; ¿pero que pasa con los putemas directos simples como los corrientes “boludo”, “pelotudo” y “tarado”? (También podemos incluir a “forro”, pero este no es tan popular como los dos primeros); Heeey, guríses se las dejo de tarea pa’ sus casas!

Y sigamos dándole rosca a la cuestión: también podemos ver que los putemas “la concha de tu hermana”, “la puta que te parió”, etc, son (por lo general) los que más duelen, ya que hacen referencia a las mujeres de la familia… ¿qué podemos decir de esto? Aquí es cuando entra nuestro antropólogo amigo ¿Brad? Pitt (Rivers), que cuando se le insulta a Angelina Jolie se pone como loco.

Ahh, pero nonoooo, mantengamos el suspenso! Dejemos a nuestro amigo Pitt para el próximo “coso”, y una vez planteado el ¿análisis? de los putemas, las mujeres y demás yerbas, lo aplicaremos a un caso concreto y frecuente de nuestra vida occidental.

PD: Gracias colega Rodríguez por los datos etnográficos suministrados; más precisamente, “eeesssta”, “chupala” y “de acá!”

lunes, 20 de noviembre de 2006

Descifrando a las puteadas

Toma 1: Grado Bajo/Medio de Puteadas Estílisticas

_ Que hacés puto
_ Boludo, posta te digo…
_ Ayer el conchudo de Seba se encontró $50 en la calle
_ Ahhhh, la concha de mi hermana, me agarré el dedo con el martillo!
_ Qué forro, boludo, ni me convidó
_ Pero la puta madre!
_ Jo, que pelotudo, se cayó de la escalera
_ Era boludo el pelotudo!

De seguro algunos habremos escuchado cosas parecidas a los ejemplos de la Toma 1; entonces es acá donde uno para rellenar el “coso” del blog se pregunta: ¿Qué tienen de malo las “malas palabras”?
Ahh, me acuerdo que cuando era chico y me confesé por primera vez ante un cura (ah, que inocente que éramos los gurises) dije que mi pecado era decir muchas malas palabras, a lo que el chabón me mandó a rezar no me acuerdo cuantos no se qué.
Me atrevo a afirmar que las “malas palabras” (o mejor dicho las “puteadas”) ya forman parte de nuestra vida cotidiana, e incluso podemos, haciéndole honor a Noam Chomsky, de que las puteadas son una de las primeras cosas que aprenden los chicos… cómo decía mi hermano cuando era chico: “Mamá, ¿puedo decir puto?”. Ahhh, ¿quién no tuvo esa sensación de sentirse grande tirando una puteadita inocente al aire?
Por otro lado, cuándo alguno se llevó por delante una mesita de luz justito en el borde que tiene el ángulo filoso, se clavó el martillo en el dedo, se resbaló desde la cima de un cocotero, pisó mal la pelota y cayó todo despatarrado o se llevó un poste de luz de la estación de Chilavert (estas cosas las digo en valor de mi experiencia)… acaso nadie soltó una puteada insultando al objeto, al destino o a quién más cerca esté? ¿Es como una especie de reflejo que poseemos, algo innato o adquirido en virtud de la experiencia? ¿Las puteadas forman parte de nuestra gramática universal? Katrina de chanes!

Toma 2: Grado Medio/Alto de Puteadas Estilísticas (piñas incluidas)

_ Pero por qué no te vas a la concha de tu madre
_ Andá a cagar, forro!
_ Vieja de mierda y la puta que te parió
_ Porque tu hermana es una yegua, pedazo de pelotudo
_ Pero porqué no me chupas la p***
_ Que tenés, mierrda en la cabeza?
_ Ahh, tu jermu te engaña, cornudo!

Hey! Acá la cosa se puso más picantona (traiga azúcar, Sr. Mintz!); si a alguien le dicen algunos de los insultos de la Toma 2 lo más seguro es que termine todo a las piñas. ¿Qué pasó acá? Después lo vemos, ‘perá un cacho.

Señora! Las “malas palabras” no se pueden erradicar de nuestro vocabulario, a lo sumo se tendrá que evitar decirlas en ámbitos/dominios específicos… imagínense a un cura diciendo “Ahora la vieja de mierda de Estela va a pasar con la charola de las limosnas”, o dirigirse a un jefe diciendo “Eh, pelado puto! El forro de Alcides lo llama desde Planta Baja”.
Podemos decir que las “puteadas” os brindan todo un abanico de expresiones que no nos dan otras palabras parecidas, lo que constituye todo un ¿enriquecimiento? del lenguaje… ja! Vaya paradoja ameliasúiana.

Así que coincidimos con el Negro Fontanarrosa, cuya frase resume de forma copada todo lo que dijimos antes: “No es lo mismo decir que alguien es un necio o un tonto a decir que es un pelotudo”

Pero hey! Acaso no se puede trazar un paralelo entre “puto/a”, “yegua”, “la concha de tu madre”, “la puta que te parió”, “vieja de mierda”, “cornudo” y tantos otros! Mmm… creo que sí! Y ese va a ser el tema del próximo post, donde llamaremos a nuestro gran amigo ¿Brad? Pitt (Rivers) para que nos dé una mano.

viernes, 17 de noviembre de 2006

Desde el cocotero y más allá

Hola!
Hello!
Bonjour!
Guten Tag!
Yá'át'ééh!
Hujambo!
Sabuwona!

Bueno, como se verá me metí en esto de los blogs... sinceramente no tengo ni la más pálida idea de lo que es, leí a los ponchazos que era algo como un diario personal, una forma de comunicarse y varios etcéteras; la verdad que eso no me conforma, desde este "coso" llamado "La Pegatina Ecléctica" (aclaración: título tomado de C. Reynoso) escribiré sobre no sé qué y no sé cuando, veamos los límites que se pueden flanquear desde este humilde espacio, veamos que sale de todo esto. Considero que la frase "pararse desde el cocotero" (aunque parezca un chiste!) rindiendo tributo a los trobriandeses es un buen ¿enfoque? para empezar (ahh, soy un neófito, lo acepto), así que hacia allá vamos.

BIENVENIDOS a la edición Nº1 de La Pegatina Ecléctica, muevan las rotativas!